Terrorismo y la ONU
Por: Julio Cesar Pineda
Fuente: Diario Crítico
El terrorista no busca convencer sino imponer dividiendo a la sociedad en grupos irreconciliables
El presidente Barack Obama el pasado 1 de mayo, en una intervención de 9 minutos confirmó la muerte del enemigo público número 1, el terrorista más buscado desde el 11 de septiembre del 2001, Osama bin Laden. Se terminaba con un hombre pero no con su ideario violento inspirado equivocadamente en el Corán. Por una coincidencia de la historia 66 años antes, en una fecha similar el mundo conoció la muerte de Adolfo Hitler; la última revista Times dedica la portada a Bin Laden con una imagen tachada como lo hizo con el líder nazi el 7 de mayo de 1945. Igual que Hitler, Bin Laden desaparece con la frustración del fracaso de su proyecto milenario. La primavera democrática de las recientes revoluciones árabes, ha alejado al Islam político y a sus pueblos del terror de Al Qaeda y Bin Laden, pero también del terrorismo de Estado expresado en Irán o en Libia con Gadafi. En estas revoluciones de Túnez, Egipto y Libia, y así ocurre en Siria, Yemen, Jordania, Argelia y Marruecos, Bin Laden y sus talibanes han estado marginados en todos los procesos y su muerte vista con indiferencia.
Difícil definir este término, por eso la imposibilidad de incluirlo como delito en el Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional. Se acepta que el terrorismo es el empleo sistemático de la violencia con fines políticos con la variable mediática y sin distinguir civiles de militares. Por primera vez apareció el término en 1798 en el diccionario de la Academia Francesa vinculándolo a la violencia revolucionaria del Estado. Más que una ideología, una doctrina, es un método, fundamentado en la aplicación del terror con diferentes expresiones en cuanto a los actores, las motivaciones y los fines. El terrorista no busca convencer sino imponer dividiendo a la sociedad en grupos irreconciliables.
La dimensión religiosa, política y universal que le dio Bin Laden, obligó a las Naciones Unidas en septiembre de 2005 a condenarlo en todas sus formas, sin importar quiénes sean los actores, los lugares o los fines, por constituir la más grave amenaza para la paz y la seguridad internacional. En el 2006 todos los Estados miembros de la ONU adoptaron unánimemente una "Estrategia Antiterrorista Mundial". Esto ha facilitado la aplicación del Capítulo VII de la Carta para enjuiciar a cualquier Estado vinculado a actividades terroristas. En el mes de junio de 2009 la ONU tomó las primeras decisiones para institucionalizar equipos especializados de lucha contra el terrorismo, dentro del Departamento de Asuntos Políticos. Las recientes decisiones contra el régimen dictatorial de Gadafi, por parte de la ONU, se inscriben en esta dirección de protección a la población civil frente a la agresión militar de los gobiernos.
Actualmente el terrorismo político tiene manifestaciones particulares en la geografía mundial, como los casos de Al Qaeda y Hezbolá en el Medio Oriente. En América Latina lo que fue Sendero Luminoso y ahora las FARC entran en la categoría terrorista,vinculadas al narcotráfico. El terrorismo ideológico cada vez es menor con la desaparición de grupos anarquistas o de extrema izquierda, inspirados en el Marxismo-leninismo como las Brigadas Rojas o Acción Directa; fue esta la línea de Carlos "El Chacal". En algunos países se detectan grupos terroristas motivados por el separatismo apoyándose en actos violentos con reivindicaciones nacionalistas, caso de la Armada Republicana Irlandesa y ETA en España. Un terrorismo que tiende a desaparecer es el de las guerrillas de los movimientos de liberación con su expresión urbana y clandestina que recibieron el beneficio de la beligerancia. Pero también hay un terrorismo eminentemente criminal manejado por mafias y la delincuencia organizada que sobrepasa las fronteras. En este sentido las normas aprobadas nacional e internacionalmente señalan como jinetes del Apocalipsis la corrupción a nivel de los gobiernos, el narcotráfico, la delincuencia organizada y el terrorismo, con su variable en la legitimación de capitales o el lavado de dinero. Un capítulo especial merece el ciberterrorismo con el propósito de destruir los sistemas informáticos para desestabilizar un Estado, ya sea con acciones directas sobre los servidores o por la piratería de los sistemas. Igualmente el llamado terrorismo ABC (atómico, biológico y químico).
El anuncio de la muerte de Bin Laden, salvo excepciones, fue recibido con satisfacción por la comunidad internacional, y aunque nos sintamos mejor no debemos olvidar que la lucha contra el terrorismo será larga.
@jcesarpineda
Etiquetas: terrorismo


















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