¿QUÉ NOS DICE LA TRANSICIÓN TUNECINA?
Por: Santiago José Guevara García
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1, en Twitter
¡Nos dice,…y mucho! La transición democrática cooptada, pretendida por los asociados al “ancien régime” fracasó, en razón de las causas de la transición a la democracia suscitada: corrupción y represión del statu quo y hartazgo de la sociedad, no necesariamente por razones materiales, producen cambios ciertos y no sólo aparentes. Lampedusa no aplica. Es sólo lo primero que nos dice el caso tunecino.
Lo segundo es que además del reconocimiento de su especificidad, vale la observación de los patrones que se van presentando, con base en la tipología conocida. Hoy, para los estudiosos de ese tipo de procesos, resulta posible su evaluación –y anticipación- con base en su remisión a los modelos que las comprenden. De la cooptación se pasó a una fase de transacción y hoy –escribo el día jueves 27- no resulta claro si la transición transada se hace viable, o se suscita una nueva fase, de transición por colapso del viejo orden de cosas o de las pretensiones de sus asociados.
La disyuntiva anterior se plantea –es otra enseñanza- por la incomprensión, de los principales agentes políticos en juego, del tipo de variables ausentes en su manejo, en cada momento preciso del proceso. El retardo en decisiones políticas facilitadoras, o la ausencia de simples medidas o soluciones políticas e institucionales de mayor anclaje, han explicado la particular evolución de la transición o han retardado una solución más favorable a la necesaria gobernabilidad del proceso y a sus perspectivas, más allá de la coyuntura presente.
El gobierno de transición comienza a conceder a la sociedad rebelada o a algunos de sus sectores más activados; pero, aún no introduce el anclaje que referimos. La especificidad de la situación –influye la naturaleza de los sectores sociales o políticos presentes- impide saber cuáles pueden ser ese o esos anclajes, pero algunas referencias generales son posibles.
Un tribunal electoral y una promesa de elecciones en término cierto; un nuevo Pacto Social, ojalá que explícito y público; un proceso constituyente, abierto a todos, pero con requisitos de respeto a formas consensuales; el anuncio de un proceso de conformación de un nuevo Proyecto de País; cualquier otro proceso que conduzca a una nueva Constitución; etc., son referencias que recomendaría revisar a los sectores politizados de Túnez, interesados en una transición auténticamente democrática.
Claro que en términos teóricos; entre otras razones, por la influencia de fenómenos observables en sociedades influidas por el Islam, no hay garantía total de que una transición como la observada conduzca efectivamente a la democracia liberal y laica. Lo digo, en el contexto de una reflexión libre, con todo el dramatismo del caso: la evolución podría ir del totalitarismo derrocado a otro tipo de totalitarismo, teocrático o no. Es –repito- una hipótesis teórica, ojalá que desmentida por la realidad de las cosas.
Algunas aristas de la alicaída Ilustración, ésa que orientó la maltrecha modernidad política de Occidente, podrían activar procesos de acompañamiento cultural o político, que acerquen efectivamente el proceso tunecino al desiderátum de sociedades comprometidas con la democracia y las progresistas economías mixtas. Ojalá que Europa lo comprendiera. Su actuación frente al régimen anterior no expresaba ese compromiso. Hubo mucho utilitarismo y pragmatismo éticamente flojo.
Los dos últimos párrafos los escribo desde la perspectiva de mi compromiso con ciertos valores universales, asociados a la libertad, el progreso y la justicia; pero también desde la trinchera de un país al cual interesa sobremanera un proceso como el tunecino. Sigo y comento la transición en Túnez, porque un día próximo cualquiera nos tocará a los venezolanos y es tema muy complejo, a asumir seriamente.
La transición tunecina nos dice mucho. Es caso a seguir. Expresa procesos frecuentes, estudiados, pero aún no satisfactoriamente sistematizados, como problemas en el campo de la gobernabilidad democrática. Recomiendo atención.
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