Ya es mañana: hablemos de los rezagados
Por: Gustavo Coronel
Fuente: Las Armas del Coronel
“Se encamina a una dictadura”, nos dice el Cardenal Urosa Savino. “Está allanando el camino hacia una dictadura”, dice Teodoro Petkoff. “Estamos preocupados”, dice el Departamento de Estado. “Es el mejor presidente que Venezuela ha tenido desde Bolívar”, dice Lula. “Necesitamos a Venezuela en Mercosur por la generosidad de Chávez”, dice Cristina Kirchner.
Después de doce años de abusos de poder, de cagarse sistemáticamente en la constitución, de reprimir la disidencia, de tener presos políticos, de expropiar, confiscar y asaltar la propiedad privada, de legislar por decreto, de haber terminado con la separación de poderes, todavía hay líderes cívicos nacionales y extranjeros quienes, con buena o mala intención, consideran a Hugo Chávez un presidente democrático o apenas comenzando a dejar de serlo.
Los rezagados le han dado a Hugo Chávez oxígeno por doce largos años, muchos de ellos sin querer hacerlo. A algunos siempre les ha disgustado Chávez pero nunca lo han querido llamar por su nombre de dictador. Otros lo apoyan en público pero desconfían de él en privado. Hay otros quienes le adulan por interés comercial o financiero. Los rezagados han hecho posible que el déspota se atornille en el poder.
Claro, hay grados de responsabilidad. El Cardenal Urosa Savino es un firme opositor. Aunque no habla todavía de franca dictadura, su postura es de clara oposición al régimen. Quizás el cardenal, por lo que oímos ayer, esté al borde de adoptar una actitud todavía más militante, de franco rechazo a la dictadura. Petkoff ha sido un caso extraño: a pesar de ser un gran opositor en Tal Cual, nunca ha dicho claramente que el tipo es un dictador. Un hombre tan brillante como Petkoff, con diagnósticos tan certeros de la realidad nacional, se ha negado siempre a definir a Chávez como un déspota. Inclusive, en ocasión de un viaje a Chile lo llamó “un demócrata”, algo increíble en un hombre tan avispado intelectualmente. Petkoff insiste en la espera hasta el 2012 para derrotarlo electoralmente. A lo mejor tendrá razón pero desde hace algún tiempo y, sobretodo en este momento, parecería que esta es una vía demasiado tímida.
Lula es un gran cínico, quien mueve el fundillo entre el Foro de Sao Paulo y Camp David y se siente como en su casa en ambos sitios. Así como ha llamado a Chávez el mejor presidente venezolano desde Bolívar, también dice que es un loco, a quien tiene que visitar cada cuatro meses para controlar su locura. Nadie sabe quién es el verdadero Lula, quizás su esposa.
La Sra. Kirchner, quien pudiera estar pensando en casarse con Chávez, en imitación de las grandes alianzas de la Europa del Siglo XVIII, lo ve como una muleta importante para consolidar su precaria presidencia. De ella no puede esperarse ningún gesto democrático ni otra actitud hacia Chávez que no sea de prostituida sumisión.
El papel que han jugado los rezagados en la consolidación de la dictadura de Hugo Chávez es tan importante como el de quienes lo han apoyado siempre. A diferencia de un Darío Vivas, de una Cilia flores o un Carlos Escarrá, quienes representan el bagazo de nuestra sociedad los venezolanos valiosos, quienes se han demorado indebidamente en reconocer a Chávez por lo que es, han contribuido, sin querer o sin querer queriendo, a mantenerlo en el poder.
Hace años que Chávez es un dictador, de acuerdo a todas las definiciones aceptadas del término. Basta ya de decir que “nos encaminamos hacia una dictadura” cuando ya la hemos estado viviendo por largo tiempo. Es la hora de echar el resto.
Etiquetas: Foro Sao Paulo, mercosur
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